miedocomo muralla

Como dice David Fischam, el miedo, esa sensación de alerta y angustia por la presencia de un peligro o mal, sea real o imaginario, o el recelo de que suceda lo contrario a lo que se espera o desea, empantana, inhabilita, congela, y evita que se logren, se desarrollen o siquiera se piensen posibilidades.

Aunque temer esté directamente relacionado con la supervivencia, dejar que invada el pensamiento, que maneje las acciones y limite las elecciones es darle el poder de boicotear el crecimiento y las oportunidades.

También, al  naturalizar el miedo como forma de responder al mundo, se lo utiliza como excusa, se lo diseña como límite , se lo considera como una explicación lógica antes que como un obstáculo.

Claro que cuando el temor es frecuente, inabarcable, angustiante, es necesario pedir ayuda para trabajarlo.

Sin embargo, si aparece antes de decidir algún cambio, ante situaciones  de encuentro interpersonal o en el discurso interno ante cada elección, sería interesante sacarlo de la obviedad, ver de qué está compuesto, qué dice este temor, que previene o inhibe.

Invitarlo a tomar un café  y reconocerlo. Descubrir qué información trae que sirve para algo, y diseñar acciones para salir de la zona de “confort” que propone.

Después de todo, cuando se aprende a hacer con miedo, se deja poco a poco de sentirlo. Porque se empieza a disfrutar el hacer.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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