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Esta suerte de permiso que da Yohji Yamamoto es una invitación a comenzar un camino de autoreconocimiento y aceptación. 

También es una receta para hacer lo que se ama, aunque no se sepa, ni se domine, ni se haga bien.

Copiar, asi honestamente, sin robar, ni plagiar, ni usurpar, ni aparecer como lo que uno no es.

Copiar como copian los bebés, desde el disfrute de empezar a hacer como los otros.

Desde el animarse a poner la inteligencia,  las manos, el cuerpo, el gusto y la voluntad al servicio de  “trabajar como”.

Al investigar, observar, indagar, escuchar comprometidamente a los demás para poder, saber, tratar.

Y en esos garabatos, mezclas raras, obstáculos heredados y otros que se encuentran por uno mismo, el hacer “lo mismo que” pero diferente, aparecerán nuevas ideas , formas distintas, otras elecciones, nuevos experimentos.

Y el día que menos se piense habrá una manera propia.

Copiar puede ser la puerta a crear alguna vez.

Y seguramente será el empujón  a ver que pasa, a hacer lo que gusta o se ama, a disfrutar probando.

Todas cosas que dan tanto bienestar que dignifican a la copia.

Y a no enojarse los creadores originales, nadie les quitará el lugar, no es la idea.

La imitación es una forma muy comprometida de admiración. 

¡Hasta la próxima!

Andrea

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