acepta

Acepta, propone el Dalai Lama.

Y aclara, no es resignación.

Tampoco es dejar de buscar lo que se quiere o necesita. Sin embargo, hay cosas que no se pueden cambiar y que si no se aceptan se resienten, se sufren con la misma pasión con la que dolieron, se atan al hoy como inhabilitadores.

Se discuten, pelean, recuperan desde el discurso, se les pone energía que podría utilizarse en otra cosa, se les da lugar en el escenario aunque deberían dormir entre bambalinas.

Aceptar es poner cada cosa en su lugar. Es validar lo que no se puede hacer y dar lugar a nuevos proyectos y relaciones.

Es dejar quietos los recuerdos, los errores cometidos, lo que será siempre así, lo que no se puede modificar.

Y aunque parezca ser bajar los brazos es una actitud de protagonista. Hacerse cargo de decidir que impacta en uno, a qué se le hace caso, qué se elige.

Aceptar es pararse en lo que se tiene para reconocerlo y luego, poder seguir adelante.

Aceptar es recuperar la vida. Y empezar a disfrutarla.

¡Hasta la próxima!

Andrea

 

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