neciosotontos

Esta sugerencia de Julia Borbolla es ineludible.

No es justo ni inocuo etiquetar a alguien.

Ni confundir un hacer, una equivocación, un logro, una actitud con lo que la persona esta siendo, con su identidad , su personalidad, su modo de ser.

Una calificación es una foto de un momento, pero no adquiere entidad de la amplitud , riqueza, potencial, maravilla que alguien es.

Si tomamos esa foto como si realmente fuera la persona a la que se fotografió nos la perdemos en toda su grandeza.

También podemos influir en la percepción de si misma, en su ánimo y por tanto en sus posibilidades.

Un impacto de mucha mayor magnitud tendrá esto si el fotografiado, el etiquetado, el subpercibido, es un niño.

Soltemos la necesidad de definir, etiquetar, poner en cajitas y disfrutemos a los otros como lo que son, hermosas posibilidades de encuentro, disfrute, construcción conjunta.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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