maniqui articulado de madera

 

Rosa Montero trae con su maestría en palabras esta frase que saca de la obviedad de acompañarnos, al cuerpo.

En su columna de El País, “La tiranía del éxito y el fracaso”, la autora habla de las advertencias, avisos y también límites que el cuerpo comunica, a veces, hasta dejando de funcionar.

Es que en aras de hacer lo que queremos, llevamos al cuerpo hasta extremos de esfuerzo, de resistencia, de maltrato. Y en el camino, lo olvidamos como socio, y también como interlocutor válido.

No sólo refleja capacidades físicas, sino también sensaciones, emociones, sentimientos, estados de ánimo. Refiere del sentir , del pensar y del experimentar.

Comenta lo que callamos y, diriamos que casi siempre, es más congruente, auténtico y perspicaz, que su propio dueño.

Escuchar al cuerpo no solo tiene que ver con la salud, sino con el bienestar, el reconocimiento de lo propio, la validación de lo que se es y lo que se siente.

Reconocerlo en su existencia y su expresión es capitalizar una herramienta de comunicación.

Celebrarlo en un uso adecuado, equilibrado y coherente es vivir mejor.

Aceptarlo e incorporarlo en el encuentro con otros, en el contacto con el mundo, en la creación de objetivos, es darle un lugar que le corresponde.

Despues de todo, igual nos acompañará, fiel y comprometido. 

¡Hasta la próxima!

Andrea

 

 

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