corazonpaciente

Es que la escucha que se nos ofrece generosamente calienta el alma, invita a  expresar lo que se siente, ayuda a la comprensión de lo que ocurre, favorece el encuentro.

Una escucha que no juzga,  no empuja, no calcula, no compite, no elige qué quiere escuchar, valida, acompaña, sostiene, da espacio.

Ese escuchar que  se brinda desde la intención de comprender, de encontrar significados comunes, de abrir ámbitos al respeto antes que al acuerdo, alienta, habilita, invita, desafía.

Se desarrolla a partir de considerar a los demás como interlocutores válidos, de dar a la conversación interna el lugar de acompañar y no de interrumpir, de postergar los propios argumentos por el rato suficiente.

Se fortalece desde el autoconocimiento, el reconocimiento de los propios ruidos, el trabajo sobre el manejo de los silencios y la capacidad de abrirse a otras perspectivas y saberes.

Es entrenable.

Y se capitaliza toda la vida , en todo lugar y en toda relación.

¡Hasta la próxima!

Andrea

Y es entrenable.

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