confiar

Las quejas vienen en envoltorios irritantes. Si se repiten, son letanías que se prefiere no escuchar.

Y aun cuando son , a veces , el único modo en que las personas pueden expresar lo que les pasa, terminan siendo herramientas ineficaces de comunicación.

Sin embargo, cada queja trae un mensaje.

Si se deja de lado el malestar que la forma en que el otro eligio manifestarlo provoca y se escucha desde otro lugar de mayor compromiso, se puede entrar en contacto con ese contenido, que seguramente será mucho más interesante.

En lugar de descartar lo que se escucha ” porque ya lo oí setenta veces”, ” siempre dice lo mismo” , o ” es un quejoso”, ¿que tal si preguntamos ¿qué queres decir con eso que decis?. O proponemos “Si no te quejaras ¿ qué dirías?”

Claro que a lo que aparezca hay que darle mayor atención que lo que se daba a la queja.

Y ¡Qué bueno  resulta celebrar la confianza en un encuentro! ¡Cuánto nuevo podemos conocer de los demás cuando dejamos que salgan del lugar en el que los habíamos dejado!

Abramos los oídos, porque abrimos los corazones…

¡Hasta la próxima!

Andrea

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