claudio

Si, como propone Claudio Naranjo, somo capaces de preguntarle a los demás lo que aman antes de lo que piensan encontraremos sus razones, y no sus explicaciones.

Habilitaremos que aparezcan sus afectos, sueños, pasiones, antes que sus justificaciones, juicios automáticos, relatos preparados.

La expresión de lo que se ama traerá otra intensidad, un cuerpo distinto, el brillo  de la llama que quema en el interior.

Y desde ahí, desde ese lugar propio, sin vueltas, auténtico, será posible el encuentro, se encontrarán los significados comunes, se anudarán las similitudes mientras se celebran las diferencias.

Conozcamos a los demás por lo que aman y los descubriremos.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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