rosas marchitas

Jack Higgins presenta en esta forma tan poética al resentimiento. A ese enemigo-amigo que acompaña procesos que no se cierran, que se vuelven a vivir desde el decir, que se sufren por no soltar.

Puede que el momento haya sido memorable , pero pasó, y son las rosas que se guardan en un libro  las que hasta con su desvaida presencia lo recuerdan.

Hacemos esto con gratas situaciones, pero también con las peores heridas, las desilusiones, los fracasos , los hechos angustiantes.

Pasaron, y los hemos sobrevivido, sin embargo los guardamos envueltos en el discurso, los traemos a la actualidad en permanentes letanías de queja.

Hirieron mal, tenemos las cicatrices que lo prueban. Y aunque hace mucho tiempo que pasaron, revivimos el dolor guardando enconos, recreando las mismas emociones de entonces, mordiendolos fuerte para que la vida no los borre.

Y como los pétalos marchitos, se rompen, ensucian la página, se deshojan sobre los muebles. Contaminan el pensamiento y las acciones actuales, complican las relaciones y cierran puertas.

Quizás sea tiempo de soltar . De abandonar lo marchito. De recuperar la vida en su dimensión actual.

Acallemos el resentimiento y sintamos de nuevo. Trabajemos para resignificar, dar un buen lugar , perdonar o cerrar.

Que el soplo del buen vivir, se lleve las cenizas de pétalos.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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