dosmanos

 

“…descubrirás que tiene dos manos” dice Audrey Hepburn, con sencillez y elegancia.

Una mano para ayudarse a uno mismo.

Para reconocer lo que se puede hacer, lo que se tiene para entregar, lo que se está  dispuesto a aportar. Abrir lugar a la actitud favorecedora de la compasión, el dar, el sostener desde el reconocimiento de los propios límites, obstáculos y posibilidades. 

También para dar validez a lo que se siente, a lo que se intenta, a los valores que sustentan el hacer. Para construir el acompañante que se puede ser, que se elige ser.

Para cuidarse. Un cuerpo sano y un pensamiento libre  constituyen el mejor punto de apoyo para una vocación de servicio y ayuda. Espacios y tiempos para uno crean disponibilidad y calma para caminar junto a otros de la mejor manera. 

Una mano para ayudar a los demás.

Sin juzgar. Sin reclamar devolución. Sin querer cambiar  a los demás sino a la situación.

Investigando, comprendiendo, reconociendo, para trabajar a partir de la necesidad del otro y no de la que se supone.

Conectada a la otra mano para generar un abrazo disponible, abierto y respetuoso.

¡Hasta la próxima!

Andrea

Anuncios