“Nadie puede convencer a otro que cambie. Cada uno de nosotros custodia una puerta del cambio que sólo puede abrirse desde adentro”.Virginia Satir, autora y psicoterapeuta estadounidense. 1916- 1988.

Solemos aplicarnos prolijamente, empeñarnos, enfurecernos, enojarnos, desequilibrarnos, en intentos de hacer que los demás cambien.

Probamos a convencerlos, a manipularlos, a chantajearlos, a engañarlos, a empujarlos, a seducirlos, a maltratarlos , a comprarlos,  en la firme decisión de que dejen de hacer lo que hacen, cambien sus opiniones, hagan lo que queremos, dejen de ser como son…

Inútilmente.

¿Y si siguiéramos a Virginia Satir en su pensamiento?

Sólo nos quedaría respetar la libertad de cambio que cada uno tiene. Soltar las apetencias de control, las urgencias por hacer hacer, la energía puesta en señalar a otros lo que tienen que cambiar, el totalitarismo de querer tener la única razón.

Y reconocer y expresar claramente lo que necesitamos, dar  a entender lo que buscamos, pedir, reclamar, decir qué preferiríamos… y esperar que los demás escuchen, crean, elijan, hagan.

Ocuparnos de ser nosotros mismos en franca interacción con otros  que  tienen la misma libertad de ser ellos mismos. 

Que custodian, como todos, una puertita al cambio que se abre desde adentro,  desde sus ganas,  desde sus saberes y no saberes, desde lo que buscan, desde lo que están dispuestos a elegir y a arriesgar…

‘ Sembraba mis pasos en la arena y el viento me otorgó ganas para caminar…’ Frase con la que Orlan Silva abre el post Tres en su blog “Escritos”.

Esta frase con la que Orlan inicia  su post Tres, me hizo pensar en las veces en que las cosas se inician porque sí, por casualidad, sin mucha intención… y después se convierten en objetivos claros, en proyectos. 

En los ensayos titubeantes, para probar, que terminan convirtiéndose en una obra en construcción, una película en producción, un esfuerzo cooperativo…

Pasos en la arena, desdibujados, sutiles, que pueden parecer inútiles, banales, perdederos de tiempo…pero que sólo necesitan que soplen los vientos de la creatividad, de la motivación, de la perseverancia… del trabajo conjunto, de la colaboración, del disfrute por el hacer… para transformarse en pisadas firmes.

Siembras casuales, bosquejos en papel, frases deshilvanadas…que sólo esperan una nueva mirada y ganas de hacer… para volar.

Hasta la próxima!

“Pertenezco al guerrero en el que las viejas maneras se unen a las nuevas”. Frase grabada en la espada que se entrega al personaje Nathan Algren, en la película “El último samurai”

Todos somos guerreros en los que las viejas maneras se unen a las nuevas. 

Cada aprendizaje, cada encuentro, cada decisión, suele traer otros conocimientos, modos novedosos, formas diferentes. Que deben relacionarse con lo que ya se sabe, las costumbres, los comportamientos aprendidos, la propia historia.

Que esa relación sea una articulación posibilitante, que implique un crecer, que de alas, dependerá del desapego, la apertura, y la capacidad de espera.

No se puede incorporar lo nuevo si no se le brinda espacio, se lo ubica junto a lo anterior, se lo incorpora a la urdimbre ya tejida. Para eso es necesario dejar de lado lo obsoleto, soltar algunas seguridades, abandonar viejos hábitos.

También es importante estar abierto a los cambios, manejarse desde la curiosidad, preguntar antes de responder, estar dispuesto a aprender.Y recibir lo nuevo desde lo que  se considera válido, se respeta, se valora. 

Una unión equilibrada y enriquecedora de lo viejo con lo nuevo requerirá tiempo. Horas de práctica, de conversaciones, de revisiones.  Momentos de reflexión, de análisis, de diseño.

. Tiempo de aprendizaje. Tiempo de crecimiento.Tiempo de vida

Hasta pronto

Andrea

“La palabra es la sombra de una idea”. Frase de Marcelo Omar Rubio, autor del libro “La Strada”

Me regaló esta frase Marcelo Rubio, en una de esas charlas de reencuentro que habilita Facebook, pero que, como todas las cosas que a uno le importan, hay que aplicarse a realizar.

Me gustó la imagen   que  conjura la frase, eso de atar sutil pero inevitablemente, la idea a la palabra.

Me pareció lógico el pensamiento del autor de La Strada…hay decires que parecen no tener sustento, fundamento, sostén, y luego se descubre que no tienen detrás contenido alguno.

Por otro lado uno suele quedarse prendado de un discurso que expresa la creatividad, la imaginación, el conocimiento…de quien lo comunica.

También me parece importante darle la exacta dimensión a la sombra, porque en muchos casos, se quita totalmente la idea, y se amplia el uso de la palabra hasta lo inimaginable. Tal es el caso de la palabra “nada” que , vacía de contenido, desangelada por el abuso, hoy se usa para decir casi todo, para terminar no diciendo.

Otras veces   se anuda la palabra a un solo significado,  en un totalitario rapto de sentido, y no se la escucha si aparece en otros contextos, se la malinterpreta , se la rigidiza, se la poda para, en definitiva, abusarla. 

Cuidemos las palabras para que sean verdaderas albergadoras de sus propias sombras. Cuidemos las sombras, porque florecerán en palabras adecuadas…

Y entenderemos mas, disfrutaremos más, nos encontraremos de formas mas enriquecedoras…

Muy buen fin de semana!

Andrea

“Cuando un objetivo interesa lo suficiente a una persona, ésta encontrará una manera de lograr lo que en principio le parecía imposible” ~ Nido Qubein, autor y presidente de la Universidad High Point.

Nido Qbein da con esta frase una receta simple: si te interesa, encontrás la forma.Y lo completa diciendo que con eso se logra lo que se creia imposible.

Entonces, ¿por qué se postergan las acciones hasta que lo que se tenía por seguro comienza a dudarse?

¿Para qué se da el poder a otros para que definan lo que para uno es importante?

¿Con qué objeto se atan los propios haceres a cosas que no interesan?

¿Por qué consideramos primero los imposibles antes que los interesantes?

¿Es que cuesta darse cuenta de que algo “interesa lo suficiente”?

Puede ser, porque para eso hay que estar muy en contacto con los propios sentimientos, necesidades, valores.

Hay que hacerle lugar a los gustos, las ganas, las motivaciones, los sueños, para que puedan transformarse en intereses fuertes.

Y una vez que esto se logre…hacer en consecuencia.

Bajar a acciones lo que interesa, comprometerse con el hacer, atar lo que importa a la factibilidad, accionar.

De a un paso,  intencionalmente. De a un paso,  “interesadamente”. De a un paso,  responsablemente.

Y hacer realidad los imposibles.

¡Hasta pronto!

Andrea

“Si amas el progreso, no adoptes ni rechaces sin examen la novedad en sí misma”. Frase de Mario Bunge, en su artículo “Neofobia y Excelsofobia”, incluido en el libro ´100 ideas´.

El Dr. Mario Bunge propone con esta frase dar una mirada interesada, analítica, abierta,  a cualquier novedad que se presente, antes de decidir qué hacer con ella .

Parece obvio. Pero no lo es tanto.

¿Acaso no hay personas que adoptan inmediatamente modas que no les son cómodas, ni útiles, ni necesarias, ni…?

¿No se descartan propuestas según de quién vengan o qué color tengan.?

¿No se invalidan ideas porque son nuevas, o vienen empaquetadas de manera diferente a la habitual?

¿No se descartan acciones porque “las cosas siempre se hicieron así?

¡Hasta pronto!

Andrea

 

” Con el tiempo, el orgullo se alimenta con la retroalimentación de los otros.” Frase extraída del post de Eduardo Kastika, ´Pasión por lo que hacemos, orgullo por lo que logramos´ , en su blog Posterous.

En su interesante post “Pasión por lo que hacemos, orgullo por lo que logramos “, Eduardo Kastika no solo diferencia pasión de orgullo, sino que relaciona pasión con amor, tarea y práctica. Y orgullo con resultados, logros y productos.

También marca lo que  me parece el momento clave, ese punto de inflexión en el desarrollo de la autoestima, y también de las posibilidades de hacer, crear, ser original..

” Con el tiempo, el orgullo se alimenta con la retroalimentación de los otros” dice Kastika.

Y es esa articulación entre la retroalimentación de los otros y el propio orgullo, satisfacción, reconocimiento, la que puede poner en peligro la relación que se tenga con la tarea, con el producto, con la práctica y también con uno mismo.

Si se da excesivo valor a las opiniones, valoraciones, pensamientos, miradas, de los demás…Si se les da el poder de definir lo hecho o por hacer…si se ata el reconocimiento, el orgullo, la validación de lo propio a los decires de otros…si se pierde la mirada en los espejos…

Si esa retroalimentación se transforma en el alimento diario, en lo que se busca aun a costa de sacrificar lo propio… si se olvidan, en aras de sostener expectativas e intereses ajenos,  las necesidades, los sentires, las ideas personales…

Entonces se pierde la posibilidad real de crear originalmente, de expresar lo individual, de resonar con la música interna…

Y la retroalimentación se come el orgullo, la autoestima, la propia aceptación…

¡Hasta la próxima!

Andrea

“Ponte frente a tus ideas, escoge la que más te emocione y olvida las demás”. Frase atribuída a la escritora Rosa Montero, en un enlace de Sinjania Talleres de Escritura, en Facebook, a una nota de Elpais.com, Cultura.

Extracté esta frase de  la nota que ELPAIS.COM publicó recopilando las preguntas que los lectores realizan a  Rosa Montero, la escritora española que imparte un cibertaller de escritura durante la Feria del Libro de Guadalajara con el autor mexicano Jorge Volpi y que Sinjania Talleres de Escritura compartió en Facebook.

La autora respondió a una pregunta sobre el bloqueo del escritor y sugie,  escoger la idea que más emociona y descartar las otras.

Considero que esto también es útil a la hora de conversar sobre un tema complicado, de mostrar a otros el propio punto de vista, de intentar “hacer ver” a los demás lo que consideramos digno de ver así, de expresar claramente lo que uno quiere decir.

Cuando las emociones son fuertes, los intereses intensos, las necesidades claras, hace falta hablar directo, enfocarse en el contenido y no en los detalles, usar las palabras justas y no perderse en una profusión de argumentos.

Encontrar la idea que emociona, que enamora, que late entre los pensamientos… Descubrir el “qué” de lo que se quiere decir…

Y descartar lo otro, lo poco comunicable, lo que enruida, lo que ataca, lo que ensucia, lo que emociona mal…

Eso, que según Rosa Montero puede ayudarnos a eliminar bloqueos…

¡Hasta pronto!

Andrea

“Como me hice, no volvería a hacerme. Tal vez volvería a hacerme como me deshago”. Antonio Porchia, autor. 1885-1968

Antonio Porchia reconoce así, en esta frase que de tan autorreferencial se vuelve universal,  la posibilidad de hacerse, de crearse, de inventarse que tiene el ser humano.

Habla también de la comprensión del propio ser, de la aceptación de lo que uno es, del reconocimiento de lo que no se quiere y de la apertura a cambiar eso.

“No volvería a hacerme” implica que hay cosas que no salieron, no se desarrollaron, no sirvieron, no alcanzan…

La revisión de esas cosas,la sacudida de las certezas para que de ellas caigan nuevas preguntas, el análisis de lo propio reflejado en los espejos de la realidad, la selección de lo conservable y el reciclado de lo que se quiere cambiar, están encerrados en lo que Porchia expresa en:  “como me deshago”.

Y en su condicional ” Tal vez volvería a hacerme…” pone exquisitamente el acento en la libertad de elección.

Mas que una frase… un compendio de herramientas para la flexibilidad.

¡Hasta la próxima!

Andrea

” Ahora mismo le puedes decir basta al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo.” Frase de Facundo Cabral ´publicada en twitter por @GiseMontiel . Argentina Publicista e Investigadora de Mercado. Profesora de la Cátedra de Comercialización de la Universidad Nacional de Misiones

Acaso basado en la superación que hizo de su propia historia, Facundo Cabral nos indica, en esta frase que desparramó en twitter Gisela Belén Montiel,  soltar los miedos heredados, aprendidos, incorporados en el devenir de las vivencias particulares.

No importa lo feroces, lo oscuros, lo temibles que esos temores sean, lo importante, lo sano, lo liberador, es reconocerlos para luego reciclarlos y por último soltarlos…

Sea que vienen de pesadillas infantiles, de preguntas mal respondidas en aras de nuestra inocencia y educación, de miedos familiares que les quedaban incómodos/cómodos a otros… ¿podemos, a esta altura de la vida, en este momento, que es en realidad el único, definirlos como de nuestra propiedad? ¿Ponerles nombre? ¿Vivirlos autenticamente?

¿Resonamos con ellos o parecen ajenos?

Porque si uno puede adueñarse de ellos, es tiempo de buscar ayuda para resolverlos…

Pero si son de otros, si uno se los guardó en el bolsillo, por casualidad, obligado,o sin saber qué hacía… hace mucho tiempo y los sigue “resintiendo” , es tiempo de soltarlos…

Descifrar qué discurso los sostiene, que imágenes les dan vida, con qué música bailan en la actualidad…y desactivarlos…hablando de cosas reales, moviendo el cuerpo al son de un ritmo más libre… quitandoles energía…porque ya no se merecen asustarnos…

¡Hasta pronto!

Andrea

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