“Las oportunidades se multiplican a medida que se toman”. Sun Tzu, general, estratega militar y filósofo de la antigua China autor de “El arte de la guerra” (544 a.C – 496 a.C)

oportunidades

Esta declaración de Sun Tzu habla del hacer como multiplicador de otros haceres, del decir como promotor de otras conversaciones,  del aceptar a una posibilidad y abrir la puerta a otras.

La inmovilidad, el no decidir, el no hacer, traen más de lo mismo.

El esperar que otros hagan, el instalarse en el “no puedo”, el acatar decisiones que son de otros, dejan en el mismo lugar del que se quiere salir.

Si se comparten las ideas, se encuentra a otra gente que está pensando lo mismo, o tiene recursos para aportar, o hace algo parecido. Y pueden surgir las alianzas, los acuerdos, el hacer juntos.

Al comentar lo que se busca, se hallan consejos, datos, ayuda para tratar de encontrar.

Hacer un pequeño movimiento, asegura que otros se moverán a su vez.

Iniciar una conversación puede cambiar la manera de comunicarse en ámbitos mayores.

Multiplicar oportunidades es generar oportunidades para muchos más.

Se empieza aprovechando la oportunidad más inmediata.

¡Hasta la próxima!

Andrea

“Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez”. Gabriel García Márquez, escritor, novelista y periodista colombiano, conocido familiarmente como Gabo. (1927-2014)

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La vida nos obliga, dice Gabriel García Márquez, a parirnos a nosotros mismos una y otra vez. Y tambien nos da la oportunidad, una y otra vez , de reinventarnos, reciclarnos, redescubrirnos.

Nos habilita a inventar nuevas posibilidades, a cambiar de objetivos, a intentar caminos nuevos, a construir y diseñar otras realidades.

Lo hace a veces desafiándonos desde sus giros, sus vueltas, lo impensado, lo que nos pasa por encima.

Invitándonos desde  su atractivo, su amplitud, la magia, la creatividad.

Preparándonos desde sus vivencias, sus maravillas, sus escaseses, sus sombras y sus brillos.

Para hacerlo, eso de autoparirse, reciclarse, reinventarse, hay que estar dispuesto a vivir duelos, soltar lo que ya no se puede cambiar, salir de las zonas de comodidad, animarse a caminar la incertidumbre.

Darse la libertad de elegir.

Tomar el compromiso de hacer.

Y estar dispuesto a disfrutarse.

¡Hasta la próxima!

Andrea

“Puedes censurar a un amigo en confianza pero debes alabarlo delante de los demás”. Frase atribuída a Leonardo Da Vinci, pintor florentino del Renacimiento italiano que fue también anatomista, arquitecto, artista, botánico, científico, escritor, escultor, filósofo, ingeniero, inventor, músico, poeta y urbanista (1452-1519).

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Esta propuesta atribuída a Leonardo Da Vinci  es aplicable a los amigos y a los hijos, los compañeros de trabajo, la pareja, los alumnos, y todas las personas con que uno se relaciona.

Evaluar, corregir, aconsejar, señalar errores, censurar, quejarse de algo que alguien hizo , son acciones que es preferible hacer en privado.

También condolerse, conversar sobre un problema, advertir sobre una crisis, comunicar una pérdida.

Dejar que la persona pueda escucharlo sin  tener que además ocuparse de sostener la mirada de los demás. 

Habilitarlo a reaccionar o responder como pueda, quiera o decida.

También, asi se evita que otros se sumen a lo que estamos diciendo, que malinterpreten los contenidos que queremos comunicar y traten de corregir o que se metan.

Reconocer, validar, premiar, alabar, felicitar, son acciones que es positivo hacer  en público. 

Claro que siempre hay que tener en cuenta a las personas, a los equipos y a los grupos. Y si es en un ambiente laboral  también hay que considerar la tarea.  

No exagerar, ni decir en comparación, ni siempre a los mismos, o como forma de manipulación.

Referir los logros, comentar hechos, opinar desde la propia percepción, y siempre dejar aparecer al otro.

Escuchar, aceptar las gracias, permitir la expresión.

Y hacer de la crítica la generación de un  espacio de aprendizaje  y del reconocimiento un disfrute justo.

¡Hasta la próxima!

Andrea

“No dejes que los niños se clasifiquen como listos o tontos de acuerdo a sus calificaciones. Tampoco lo hagas tu”. Julia Borbolla, psicóloga mexicana, especializada en niños y adolescentes y directora del Proyecto “Escudo de Dignidad”.

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Esta sugerencia de Julia Borbolla es ineludible.

No es justo ni inocuo etiquetar a alguien.

Ni confundir un hacer, una equivocación, un logro, una actitud con lo que la persona esta siendo, con su identidad , su personalidad, su modo de ser.

Una calificación es una foto de un momento, pero no adquiere entidad de la amplitud , riqueza, potencial, maravilla que alguien es.

Si tomamos esa foto como si realmente fuera la persona a la que se fotografió nos la perdemos en toda su grandeza.

También podemos influir en la percepción de si misma, en su ánimo y por tanto en sus posibilidades.

Un impacto de mucha mayor magnitud tendrá esto si el fotografiado, el etiquetado, el subpercibido, es un niño.

Soltemos la necesidad de definir, etiquetar, poner en cajitas y disfrutemos a los otros como lo que son, hermosas posibilidades de encuentro, disfrute, construcción conjunta.

¡Hasta la próxima!

Andrea

“Quizás no se trate del final feliz. Quizás se trate de la historia”. Anónimo

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¿Será que el camino a recorrer, el mientras tanto, la construcción, la gestión, la generación, son tanto o más importantes que el logro?

Conectarse con el esfuerzo y el trabajo en sí mismos sin apelar como único estímulo a la motivación de lo que se va a alcanzar.

Disfrutar el tejido de la urdimbre grupal del trabajo en equipo mientras se busca el éxito.

Comprometerse y gozar el aprendizaje en tanto se construye el saber hacer.

Enriquecerse con el otro desde la construcción de la relación.

Validar los recorridos. Valorar el ir andando. 

Tejer las mejores historias, que seguramente, traerán  finales felices.

¡Hasta la próxima!

Andrea

“La vida no es la que uno vivió, sino la que recuerda y cómo la recuerda para contarla”. Frase de Gabriel García Márquez , escritor colombiano, premio Nobel de Literatura.(1927-2914)

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Esto que dice Gabriel García Márquez se comprueba cuando hemos vivido la misms situación con alguien y cada uno lo cuenta a su modo, con los contenidos que registró, las emociones que sintió y las palabras que elige para narrar.

Cada uno cuenta la vida desde el observador que es. Y no importa que impregnante haya sido una situación para uno, el otro puede haberla vivido distinto, elegido no contarla, borrar de su memoria algunas partes…

Esto no solamente habilita a resignificar la propia vida desde la actualidad que se decide vivir. Dando el espacio, el color, la intensidad , el poder que queramos a lo que sucedió y ya no podemos modificar.

También nos enfrenta a la decisión de cómo relacionarnos con aquellos que cuentan la vida compartida en un cuento que no reconocemos, que no estamos dispuestos a aceptar o que nos impacta negativamente.

¿Vamos a encarnizarnos en una lucha por convencerlos de otra cosa? ¿Los disfrutaremos aunque ellos tengan una visión de las situaciones totalmente distinta? ¿Intentaremos construir una tercera posición en donde esos eventos no tengan vigencia?  

Contar la Vida como decidimos es una opción. Dejar que otros la cuenten como eligen, pueden, han aprendido, etc, también.

Una cosa y la otra, habilitan una mejor relación con la vida, con uno mismo,  y con los otros.

¡Hasta la próxima!

Andrea

“Las ideas no se imponen, se proponen.” Frase atribuída a Juan Pablo II, de nombre secular Karol Józef Wojtyła (1920 – 2005), fue el 264º Papa de la Iglesia Católica.

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¡Cuánto nos cuesta seguir la sugerencia de Juan Pablo II

Damos consejos sin que nos los pidan, decimos a los otros lo que tienen que hacer, juzgamos lo que los demás hacen, dicen y hasta sienten.

Preguntamos para que nos contesten lo que ya suponemos,  machacamos con las propias ideas sin tener en cuenta lo que los demás estan diciendo o pueden pensar.

Traducimos a los otros,  hablamos por ellos, nos hacemos cargo de sus comunicaciones.

Y desde la soberbia, el amor, la inseguridad, el deseo de hacer el bien y mil actitudes más, nos llevamos puestos a los interlocutores.

Proponer es poner las cartas sobre la mesa para que el otro las vea y decida su jugada.

Es habilitar a que el otro aparezca.

Es pararse en el propio 50% y liberar el otro 50% para que lo desarrolle el otro.

Es poner en suspenso las propias certezas para dar espacio a una construcción conjunta.

Y al proponer a los demás, también proponernos a nosotros mismos.

¡Hasta la próxima!

Andrea

 

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