“Usted puede saber más de una persona por lo que dice de los demás que por lo que los demás dicen de ella”. Audrey Hepburn, actriz británica, Embajadora de Buena Voluntad de Unicef. (1929-1993)

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Audrey Hepburn aclara en esta frase algo que  pocas veces es evidente y que sin embargo impacta en las relaciones e interacciones: los juicios de cada persona hablan de quien los expresa.

El observador único que cada uno es , se expresa en lo que se percibe, piensa, experimenta y dice. 

La historia vivida, las actitudes, los saberes, las creencias, la educación, la edad, el lugar en que se vive, las amistades que se cultivan, dan a cada uno una manera de mirar, de pensar, de sentir y de expresar eso, particular y propia.

Así, toda vez que se habla de algo, o se define a alguien, o se aconseja al otro, eso que se dice, habla de quien lo expresa.

Claro que también trae otra información , a veces útil, otras neutra, otras descartable.

Tener en cuenta que lo que el otro dice  habla principalmente de el observador que es ayuda a tomar la distancia óptima de su juicio, de esa opinión. Capitalizar lo que sirve de la información que trae, es escuchar desde un buen lugar.

¡Hasta la próxima!

Andrea

“Perderse también es camino”. Frase de Clarice Lispector , una de las más importantes escritoras brasileñas del siglo XX (1920-1977), compartida en Facebook por Velos de Faltas.

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Esta hermosa frase de Clarice Lispector reconcilia con los obstáculos, los errores, las decisiones que no salieron bien, y que, sin embargo, fueron la forma de caminar hasta el lugar en el que se está hoy.

Considerar al perderse como parte del camino es validar los aprendizajes, reconocer las incertidumbres, incorporar las dudas en los procesos de cambio y crecimiento.

También, trabajar sin el miedo a equivocarse, capitalizar lo que no sale bien como parte de lo que se está construyendo, incorporar los pasajes en sombras en la historia completa del caminar. Aceptar lo que cuesta encontrar un camino directo,  minimizar el costo de no saber dónde se va, e incluir en el plan las posibles desviaciones. 

Asimismo, es una oportunidad para reconocer las necesidades,  pedir ayuda, solicitar guía, agradecer los acompañamientos. Abrirse  a percibir lo que el momento trae.

Y es fundamental aprender del estar perdido. No juzgarse mal por dudar o pisar en falso, sino descubrir qué lecciones dejaron esas situaciones, que habilidades  o herramientas nuevas dejaron y qué actitudes y talentos convocaron.

Saber que, aún confundido, se camina. Y levantar la vista para descubrir nuevos paisajes.

¡Hasta la próxima!

Andrea

“¡Caramba, nos escuchan”! Frase-viñeta de Frato, Francesco Tonucci, “niñólogo”, pensador, psicopedagogo y dibujante italiano.

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Esta frase-viñeta de Francesco Tonucci muestra una de las maravillas que nos aporta la relación con otros, la de ser escuchados.

Y aunque desde la genial y perspicaz propuesta de Frato, para los niños sea una sorpresa darse cuenta de esto,  tener a quien nos escuche, y lo haga comprometida y validantemente, fortalece la autoestima, calienta el corazón y nos da la posibilidad de expresarnos, a todos, no importa la edad que tengamos.

La escucha habilita el decir, y también el ser.

Hacer saber a los otros, niños o adultos, que son escuchados sin juzgarlos, que pueden hablar de lo que sienten y piensan sin que se los traduzca o se crea saber lo que van a decir, que no se los calificará según lo que digan, y que en ese tenderles la atención no hay condiciones, es la forma de crear puentes de comunicación.

Encontrarse con los demás desde la actitud de comprensión, poner el cuerpo y la mente en disposición de escucha y acallar el discurso interno para poder hacerlo, facilitarán los encuentros , los acuerdos y el compartir proyectos.

Nutrirá las conversaciones y hará que disfrutemos desarrollarlas.

¡Hasta la próxima!

Andrea

“Antes de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu casa”. Proverbio chino.

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Este proverbio llama a tener en cuenta lo que es propio antes de lo que es ajeno.

A ocuparse de lo que se tiene a la mano, dentro del propio círculo de control, antes de intentar cambiar lo que es de los demás.

Hacer eso no sólamente habilita organizar y gestionar lo que es importante para cada quien, sino también respetar, validar y dejar que los otros manejen sus propios asuntos.

Y en cuanto a las cosas comunes, a esa parte del mundo que nos involucra a todos, siempre es más operativo, claro y posible avanzar hacia el resto desde la propia baldosa,  desde lo que nos llama cotidianamente, desde lo que si se puede abarcar.

Si todos sumamos esfuerzos personales, será posible aunarlos en un esfuerzo común.

Ahora, cuando es posible salir de lo que corresponde por derecho y obligaciones a lo que es de los otros, para ayudar, acompañar, guiar , promover, desarrollar… entonces las preguntas, el dejar que cada uno exprese sus necesidades, el considerarlos interlocutores ineludibles,  serán el mejor modo para enterarse de la forma en que uno puede involucrarse.

El cuidado, el respeto, la comprensión, el pedir por favor y decir muchas gracias, siguen siendo buenas maneras para entrar en las casa de los demás.

¡Hasta la próxima!

Andrea

“Cada vez iré sintiendo menos y recordando más”. Julio Cortázar, escritor, traductor e intelectual de nacionalidad argentina que se nacionalizó francés. (1914- 1984)

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Puede adoptarse esta frase de Julio Cortázar como una suerte de definición del resentimiento.

De ese círculo  en el que las personas se encierran cuando mantienen atado al presente, con sus pensamientos, decires y emociones , algo que ya pasó, y que no se puede alterar.

Y  ese recordar más es enriquecedor con aquellas situaciones que dan felicidad, fortalecen la autoestima, reasseguran las elecciones actuales.

Pero inmoviliza, frusta y deja sin posibilidades cuando ese recordar está enfocado en resentir problemas, errores, aspectos del pasado que aunque ya no se pueden cambiar y terminaron, siguen teniendo poder sobre el presente.

El lógico sentir menos se obtura al impedirlo con discursos recurrentes sobre lo que pasó, podría haber pasado o tuvo que pasar y no pasó. Con el indagar para seguir abriendo opiniones, juicios y consejosse tejen redes en los que quedan atrapadas las percepciones.

Y no se puede quitar la mirada de lo que se resiente,  cuesta mucho conectarse con otros sentimientos, y el hoy se ve coloreado, oscurecido por una versión que intenta repetir el ayer.

Dar a lo que pasó el lugar adecuado, soltar las deudas que ya la vida no podrá pagar, dejar de volver a contarlo una y otra vez, son pasos a  dar para liberarse de este tipo de procesos.

También disfrutar el presente, generar proyectos que enrolen en nuevas actividades, pararse en los logros para avanzar desde allí.

Mirar hacia adelante para asegurar que se camina en esa dirección.

¡Hasta la próxima!

Andrea

“Ojala podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos”. Eduardo Galeano, periodista y escritor uruguayo.

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Este doble deseo que manifiesta Eduardo Galeano, hace al equilibrio y  a la coherencia personal.

El coraje de estar solos, ser autónomos, construir a partir de los propios recursos y talentos, acostumbrarse a la propia compañía.

La valentía de encontrarse con los otros, de complementarse en el aporte de recursos y talentos, de disfrutar de la mutua compañía.

Tanto uno como otro se sostienen en el reconocimiento de necesidades, en el desarrollo de las propias decisiones ,  en ser la persona que se quiere y elige ser.

En ambos convoca la creatividad, la capacidad de percepción , la apertura al crecimiento.

Cuando se sabe estar solo, se tienen muchas mas herramientas para armar un estar juntos. 

Cuando se elige estar con otro, es vital reconocer que también se sabe estar solo.

Y qué fantástica posibilidad es poder decidir si se quiere estar solo o acompañado.

¡Hasta la próxima!

Andrea

“Raro y celestial don, el que sepa sentir y razonar al mismo tiempo”. Vittorio Alfieri, dramaturgo, poeta y escritor italiano (1749-1803)

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Vittorio Alfieri lo define como un don, y puede ser que haya quienes sean naturalmente hábiles en sentir y razonar al mismo tiempo.

Sin embargo, para la mayoría de las personas requiere un trabajo sobre sí mismos.

En muchísimos casos las emociones copan y el razonamiento se enmascara. Los sentimientos invaden, sacuden el cuerpo y el pensar lógicamente , el estar enfocados, cuesta mucho.

Se dice lo que no se pensaba, se grita antes de exponer argumentos claros, se llora al querer expresar lo que siente o se piensa. 

Y aunque pueda creerse que ser emocional está mal, que hay que ser frío y cerebral, es justamente lo contrario.

En el reconocimiento de lo que se experimenta, de cómo se reacciona frente a cada circuntancia, de la manera en que se viven deteminadas situaciones, interacciones o encuentros, estará la posibilidad de aprender a expresar las emociones en congruencia con lo que se piensa.

Al diseñar las conversaciones, tener claro no solo qué se quiere decir sino también para qué se elige comunicar, elegir las palabras y construir un discurso acorde a lo que se siente, se facilitará la exposición y se sostendrá la coherencia.

Sentir y razonar no son incompatibles. 

Juntos, dan colorido, claridad, amplitud y disfrute a las expresiones.

Su danza conjunta, esa que Alfieri llama un don, se conjuga desde la autoobservación, el reciclado de modos propios, la validación de lo que se siente y el perfilado del comunicador que se quiere ser.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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